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Cuidado de terrarios cerrados de musgo: el ABC del riego y la humedad

Actualizado: hace 2 días

Antes que nada, un detalle clave: no es lo mismo la humedad ambiental o relativa que el agua disponible (en el sustrato o sobre el musgo). Muchas veces conviene aclararlo: la humedad del aire (esa que se siente cuando respiramos o cuando el vidrio del recipiente se empaña) ayuda a mantener el musgo y plantas “felices” sin desecarse, pero es indispensable que tengan agua que absorver mediante sus raices o tejidos (en el caso de los musgos). Si el sustrato está seco, las plantas no pueden absorber agua ni nutrientes, aunque el aire esté húmedo. Esa distinción es fundamental para que tu terrario dure.

Por eso mismo, cuando armo uno de mis terrarios, o cuando recomiendo cuidados, tengo en cuenta dos tipos principales de riego: el riego por rociado (spray o aspersión), y el riego que hidrata bien el sustrato. Ambos son esenciales… pero funcionan distinto.


Riego por rociado

Este tipo de riego lo uso, y recomiendo, especialmente cuando tenés musgos ya que algunas plantas pueden pasarla mal con agua sobre sus hojas de manera constante. Usar un pulverizador con agua blanda: idealmente agua de lluvia, destilada o al menos reposada, que evite cloro y cal (eso que forma el sarro, algo común en agua de pozo). Rociar sobre las partes verdes es una forma de asegurar que el tejido del musgo se mantenga hidratado. Así el musgo puede absorber agua, ya que tenés que tener en cuenta que la mayoría no tiene raíces para hacerlo y necesita que cada parte de la planta tenga contacto directo con ella. De esta manera va a mantenerse esponjoso y a poder realizar sus funciones vitales: hacer fotosíntesis, crecer, reproducirse.


La ventaja: es delicado, da agua directa al musgo y humedad a plantas sin encharcar nada, ideal sobre todo en terrarios cerrados o semi-cerrados. La desventaja: no alcanza al sustrato en profundidad, por lo que no sirve para hidratar raíces ni mantener agua disponible bajo la superficie. Por eso no se puede depender solo de rociados si hay plantas vasculares o si querés asegurar un buen “respaldo” húmedo cuando se ventila el terrario.


Riego profundo: hidratar el sustrato como reserva

Acá entra el segundo tipo de riego, el que moja de verdad la tierra del terrario. La idea es que el sustrato actúe como un reserva de humedad, un “colchón” que permita que, si el terrario se ventila o se abre, cuando se cierre de nuevo el aire pueda volver a saturarse gracias al agua liberada desde abajo. De este modo se mantiene un microclima húmedo constante aunque cambien las condiciones externas.

Pero además: muchas de las plantas que acompañan los musgos son vasculares, dependen de las raíces, y esas raíces necesitan agua en profundidad, no sirve la humedad aérea. Si no hay agua disponible en el suelo, esas plantas no pueden absorberla, y terminan muriendo.

Por eso cuando hago un riego profundo, me aseguro de tener una buena capa de drenaje abajo (charlamos en profundidad sobre los mejores sustratos y recomendaciones en el curso de Diseño y Mantenimiento de Musgarios) para que el exceso de agua no genere anoxia (falta de oxígeno) tanto para las raíces como para los microorganismos del suelo. Si no lo haces, podés terminar con sustrato encharcado, raíces asfixiadas, hongos o podredumbres.



¿Cuándo regar cada uno? Observá el terrario, no el calendario

A diferencia de lo que nos suelen decir en ferias o viveros, un terrario no tiene un “calendario fijo de riego”. No hay que regar cada 7 o 15 días sí o sí, sino cuando el terrario lo pida. Las necesidad de agua dependerá de varios factores que van cambiando con el tiempo: cada cuánto abras tu terrario y el tiempo que lo tengas abierto, la temperatura, la humedad ambiente, la época del año, la forma del terrario, la relación entre tapa y volumen de la parte aérea interior, las plantas que lo habiten o si hay algún orificio o abertura en el recinto. Hasta el diseño interno modifica cómo se mueve el agua y cómo retiene la humedad! Por eso no existe una receta única: cada terrario tiene su propia dinámica.

Acá unas señales que uso para decidir:

  • Si el musgo se siente seco, al tacto o visualmente opaco: puede necesitar un rociado.

  • Si el sustrato se ve gris claro, polvoriento: es señal de que le viene bien un riego profundo (se tiene que ver marrón oscuro).

  • Si pasan muchos días sin condensación dentro del recipiente (en un terrario cerrado), y sabés que debería haber algo de humedad, puede indicar que el sistema está “sediento”.

  • Si las plantas vasculares (las de hojas) muestran hojas caídas, secas en los bordes, signos de estrés por falta de agua o humedad insuficiente.


En mi experiencia, es mejor pecar de precavido y regar menos: revisar, observar, antes de regar por rutina. A veces basta con un rociado suave; otras, hay que hacer un riego profundo (usualmente cada más de 3 meses en nuestros Musgarios®).


Vapor de agua dentro de un Musgario®.

Qué tipo de agua conviene usar

Para evitar problemas de cal, manchas en el vidrio, acumulación de minerales o efectos indeseados en musgos y plantas delicadas: lo mejor es usar agua de lluvia (dejá pasar 20 minutos de lluvia abundante antes de colectar si vivís en la ciudad), destilada o de ósmosis inversa. Si no podés, al menos dejá reposar agua de la canilla (si el agua viene del río como sucede en el área metropolitana de Buenos Aires, AySA) durante 24 horas para que el cloro se evapore.


Cuidado de terrario humedo, tropical, cerrado riego y rociado


Por qué este equilibrio es clave?

Cuando trabajamos con musgos vivos y plantas en terrarios, como lo hacemos en Imago, el objetivo no es tener un “objeto verde” que se ve lindo por un rato. Queremos crear ecosistemas estables, duraderos, vivos. Y para eso, agua y humedad correcta son tan importantes como buena luz, buena selección de plantas y un diseño equilibrado.

Si te pasás de agua: podés ahogar raíces, generar hongos, perder musgo. Si te quedás corto: musgo y plantas se secan, pierden vida, se reproducen mal. Por eso mi consejo es: observá, aprendé a leer tu terrario y entender las necesidades del musgo.

Así, con paciencia y buena mano, tu terrario puede durar años — y mantenerse tan vibrante como el primer día.


Si este tema te interesa realmente y querés mejorar tus terrarios sustancialmente, te invito a dar un paso más. En los cursos de Imago trabajamos todo esto con mayor profundidad: balance hídrico, retención de humedad, drenaje, microclimas, fisiología, compatibilidad entre especies y ejemplos reales, análisis de casos y técnicas aplicadas para que puedas diseñar terrarios profesionales, estables y duraderos. Y, si bien la pasamos bien, reímos, nos distraemos y picamos algo en medio, te enseño a montar y cuidar una pequeña porción de bosque con criterios técnicos reales y una comprensión profunda del funcionamiento de un ecosistema vivo. Procuramos evitar el contenido básico (y muchisimas veces erróneo) de un “curso online de terrarios” tradicional, un tutorial de Youtube o en un workshop recreativo donde se arma algo mientras se comparte una merienda. Es un espacio donde te convido desde formatos de diseño hasta errores comunes y soluciones que aprendí durante años en la universidad (Cs. Biologícas en la UBA) pero, sobre todo, cultivando y trabajando con musgos vivos durante más de 10 años. Si te gustaría seguir creciendo y dominar cada detalle de tu terrario, pasá por la sección de cursos y sumate cuando quieras, es un camino hermoso para conectar con la naturaleza y aprender haciendo.



 
 
 

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